Actualizado 6 de diciembre  
 
 
NOVEDADES

CICLO DE INTRODUCCIÓN A LA REALIDAD AGROPECUARIA

1989 - 2013 "25ª EDICIÓN"

"Festejos de los 25 años del Ciclo IRA" - La Educación que compartimos...

   

 

La educación que compartimos 25 años (1989-2013): homenaje de la Facultad de Agronomía a quienes compartieron su tiempo, sus saberes, sus quehaceres, sus hogares, sus sueños, en la formación de los más jóvenes

300 productores de distintas zonas del país recibió la Facultad de Agronomía hoy domingo 1º de diciembre en la granja de su campus de Sayago, en Montevideo, con motivo de celebrarse los 25 años de la cooperación de estas familias rurales con la formación de los estudiantes de primer semestre en el Ciclo de Introducción a la Realidad Agropecuaria (CIRA). La invitación a estas familias es un merecido reconocimiento para quienes contribuyen año a año recibiendo en sus hogares y trasmitiendo su experiencia a las y los estudiantes, con un gran compromiso con la tarea educativa y una enorme generosidad. Participaron de la recepción el coordinador del CIRA, Ing. Agr. Gustavo Marisquirena, el decano de la Facultad de Agronomía Fernando García Préchac, el ex decano Ing. Agr. Álvaro Díaz, el rector de la Universidad de la República Rodrigo Arocena, y un importante número de docentes, estudiantes y profesionales amigos.

Los productores son para la Facultad la base fundante del cambio en la forma de enseñar y aprender que se empezó a implementar en 1989. Este cambio ha sido posible gracias al intercambio que se da cuando los productores reciben en su casa a los jóvenes que luego buscarán -sobre esa base y no sobre concepciones ajenas o abstractas- el conocimiento científico con que dar respuesta a problemas reales de una actividad concreta en el territorio nacional. 

Si bien se trató de un día de fiesta, con asado y música en vivo, las preocupaciones no estuvieron ausentes de las intervenciones de los participantes. Se plantearon los problemas de la integración de la práctica con los conocimientos teóricos, la vinculación de la investigación con la realidad social y con la docencia, y los conceptos actuales de la educación permanente y en todas las oportunidades y lugares, así como las resistencias que estas tendencias encuentran en el ámbito institucional.

Emotivo agradecimiento de la Facultad a familias rurales

El evento dio comienzo en la mañana con una presentación del Ing. Agr. Marisquirena, que situó el aporte de las familias en el contexto de las actividades de la Facultad, y dio las gracias a los productores por una contribución sin la cual sería imposible este estilo educativo, que implica el abordaje de problemas concretos de la agropecuaria. El CIRA promueve el contacto precoz del estudiante con la realidad rural a través de pasantías en establecimientos, de modo de familiarizar al estudiante con la gente y la problemática con que trabajará como profesional. 

Para la inmersión de los jóvenes en la realidad agropecuaria la Facultad pone en marcha cada año un amplio operativo logístico coordinado por un equipo de más de 30 docentes con 400 familias productoras para dar cabida a 500 estudiantes. Se trata de formarlos en una concepción educativa que implica la integralidad del conocimiento, el trabajo de equipo y un enfoque centrado en la resolución de problemas. 

“Ustedes ayudan a los estudiantes a pensar qué quieren hacer, quiénes quieren ser”, dijo Marisquirena, quien destacó la oportunidad que estas familias ofrecen a los estudiantes de convivir con ellas y compartir sus alegrías y dolores de cabeza; de modo de ayudarlos a conocer el Uruguay rural y ampliar su perspectiva en cuanto a las opciones de producción agraria. En etapas posteriores de la carrera los jóvenes estudiarán distintas materias científicas que no podrían aprovechar de la misma forma sin el conocimiento concreto de la realidad rural. Este enfoque educativo puede llevarse adelante también en virtud de la convicción con que lo encara el equipo docente del CIRA, agregó Marisquirena. Comentó que es un milagro que pueda continuarse con este programa, teniendo en cuenta los grandes desafíos que enfrenta.

Participaron del acto numerosos oradores. Marita Berruti de Delpiano, productora de Canelones que recibe estudiantes dos veces al año, dijo que los jóvenes llegan cargados de expectativas, que las personas de campo están ávidas de recibirlos, y que sienten gran satisfacción en ser útiles a profesores y estudiantes. Felipe Pérez Maldonado, un productor que participa del CIRA desde su creación, animó a los docentes a seguir adelante. Las estudiantes Soledad Arocena y Sofía Villemur, de origen rural y urbano respectivamente y ya adelantadas en la carrera, coincidieron en señalar que es muy valioso el ida y vuelta de la práctica con los productores y el poder meterse de lleno en el campo al ingresar a estudiar. El Ing. Agr. Felipe Bruzzone, quien también participó del CIRA desde etapas tempranas, agregó que con el CIRA la Facultad logra una presencia importante en el medio. El Ing. Agr. Wilson González, jubilado del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca en Salto, exhortó a los estudiantes a seguir adelante a su manera inspirándose en lo mejor del legado de la generación anterior. El Ing. Agr. Luis Silvera recordó lo conflictivo que resultó en su momento implementar el Ciclo, que sin embargo pudo lograrse gracias al apoyo de Álvaro Díaz.

Educación: resistencias y propuestas

Álvaro Díaz, quien fuera decano cuando se inició el CIRA, recalcó que la práctica debe servir para alimentar las reflexiones teóricas y que la teoría tiene que iluminar la práctica. Esto se traduce por el conocimiento que el estudiante debe tener del escenario al que se va a enfrentar cuando termine la carrera y por la comprensión de para qué estudia cada asignatura. No obstante, tanto en el momento de creación del plan de estudios como en la actualidad, ha sido problemática la falta de comprensión por buena parte del cuerpo docente. 

En otros tiempos la resistencia a abrirse a la realidad agraria era suplida por el empuje del sector estudiantil, que ahora no está presente, hoy el empuje de los productores participantes es fundamental para mantener la práctica, dijo Díaz. Observó que este tipo de actividades son vistas con cierto menosprecio por quienes creen que la ciencia está en las verbalizaciones teóricas que separan la ciencia de la realidad, y dijo que todavía falta complementar la introducción a la realidad con talleres en los años siguientes: puso como ejemplo la Facultad de Arquitectura donde los talleres tienen una relevancia fundamental. Por último Díaz felicitó a Marisquirena y su equipo por su trabajo, e instó a todos a tener un pensamiento crítico y una fuerte vinculación entre la teoría y la práctica para enfrentar las situaciones nuevas que hoy vive el país.  

El decano de la Facultad de Agronomía Fernando García Préchac llamó la atención sobre la prioridad que se da en la Facultad y en el país a la investigación sobre la docencia, que quita recursos a actividades como las que propone el CIRA, y planteó la necesidad de equilibrar los incentivos económicos de modo de mantener el “milagro” de llevar adelante el plan de estudios en condiciones que hoy sobrepasan las posibilidades del presupuesto y la capacidad de trabajo. También señaló el desafío de conciliar la voluntad de mantener a la familia rural en el campo cuando está siendo desplazada por las grandes explotaciones, y asegurar el empleo a los profesionales que están siendo ocupados por estas grandes explotaciones.

Comentó por otra parte García Préchac que los empleadores ven cambios positivos en la visión global de los egresados de este plan de estudios. Los ingenieros agrónomos son los profesionales responsables de los resultados productivos y ambientales de las actividades que se llevan adelante en la mayor parte del territorio nacional, dijo refiriéndose a la responsabilidad de los nuevos egresados. Por último agradeció a Marisquirena y a su equipo el tesón y el esfuerzo por sostener lo que parecía imposible todos estos años.

El rector Arocena centró su atención en el proyecto educativo y futuro del Uruguay: planteó el concepto de un “país de aprendizaje solidario”, donde el aprender se da en todas partes, no solo en las instituciones educativas sino también en ámbitos como la producción o la salud, donde se atienden los grandes problemas colectivos; habló de “un país entero donde aprender”. También cuestionó que solo se pueda aprender hasta los 24-25 años, y se manifestó a favor de la educación en cualquier edad o condición. En cuanto al concepto de “aprendizaje solidario”, lo refirió a que no sea solo una élite la que pueda estudiar, y a que la Universidad no sea solo de las minorías. Por último destacó que la Universidad es una institución complicada y heterogénea, pero que va a cambiar en la medida en que reciba cuestionamientos y reclamos. Exhortó por lo tanto a los productores a demandar de acuerdo a sus necesidades y a mostrar a los universitarios el camino a seguir.

Actividades da tarde

Completaron la recepción a las familias rurales una recorrida por el parque de la Facultad y la música en vivo. El equipo organizador ofreció a los visitantes la posibilidad de recorrer parte del parque y de los edificios centenarios en el campus, actividad a cargo de los profesores Gabriela Speroni  y Roberto Olivero, a la que asistieron más de 70 personas. Las actividades artísticas, para las cuales se levantó un escenario en el predio de la Granja, estuvieron a cargo de Sergio Aguirre –también miembro del equipo del CIRA–, el grupo de danza “Mburucuyá”, Santiago Echevalete, el Duo Casupá y Tantomán. Todos ellos asistieron en forma solidaria con la voluntad de sumarse al festejo de los 25 años de Introducción a la Realidad Agropecuaria.

Se puede ver nota realizada por El Observador:

Facultad de Agronomía reconoció a las familias rurales que acogen estudiantes

http://www.elobservador.com.uy/noticia/266795/facultad-de-agronomia-reconocio-a-las-familias-rurales-que-acogen-estudiantes/#

 

Arnaldo Moreni
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