1. Introducción
La calidad y la productividad en el sector forestal, particularmente con el empleo de tecnologías básicas e intermedias, sólo puede lograrse en la medida que la respuesta de los seres humanos involucrados en los sistemas de trabajo sea compatible con sus capacidades y limitaciones. Es conveniente destacar que es muy difícil desarrollar trabajos seguros y eficientes en personas fatigadas física y mentalmente, por exceso de trabajo o porque la organización y los requerimientos de éste no se satisfacen plenamente. En otras palabras, creemos que la productividad y seguridad solo podrán mejorarse en la medida que se integren los aspectos que se sintetizan en el siguiente esquema:

RENDIMIENTO FORESTAL
l
Trabajadores
Aptitudes Físicas
y Fisiológicas
-
Tecnología
Herramientas
Máquinas
Organización
Trabajo
Rodal, Clima y Terreno,
Carga física y psicológica

 

El esquema anterior es válido para cualquier actividad forestal y se sustenta en criterios ampliamente discutidos por Apud y Valdés (1995). Cuando la proyección del rendimiento se visualiza desde la perspectiva señalada, debe tenerse en consideración que hay pre-requisitos que cumplir antes de obtener resultados exitosos. Entre estos se puede señalar:

Estos conceptos se han estado difundiendo en el sector forestal desde hace bastante tiempo y, como parte de un proyecto del Fondo de Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDEF) denominado "Desarrollo y transferencia de tecnologías ergonómicamente adaptadas para el aumento de la productividad del trabajo forestal", se han generado documentos escritos y videos para la transferencia de los conocimientos existentes en el país. Volviendo al esquema de rendimiento antes señalado, una forma de abordarlo es considerando el potencial de la tecnología disponible para ejecutar las distintas faenas. En el caso de los estudios que se analizan, estos se centraron en tecnologías intermedias, vale decir aquellas que emplean maquinarias, pero que requieren la integración de trabajadores de los cuales depende, en gran medida, que las máquinas puedan rendir lo que se espera de ellas.

2. Sistema hombre-máquina: rendimiento de referencia.
Las máquinas evaluadas fueron torres de madereo, utilizadas en terrenos de alta pendiente, sobre 30%, y skidder empleados en sitios de bajas pendientes. Como se sabe, la función de estas máquinas es transportar fustes o trozos desde el bosque a las canchas. Por lo tanto, para que éstas puedan rendir de acuerdo a su capacidad, deben organizarse cuadrillas para el volteo, desrame y estrobado de los fustes, los que con ayuda de alguno de los sistemas descritos, son trasladados a canchas de trozado, lugar en que son destrobados, trozados y arrumados, operación esta última que se hace manualmente o con la ayuda de trineumáticos que sirven de ordenadores.

Por ejemplo, si se dispone de una máquina que, bajo las condiciones en que se efectúa el trabajo, puede maderear 20 metros cúbicos por hora, los trabajadores de bosque deben ser capaces de proveerle esta cantidad de trabajo. Sin embargo, la única forma que los seres humanos puedan realizar actividades físicas por períodos prolongados en forma sustentable, es que lo hagan dentro de límites de carga fisiológica que no los conduzcan a la fatiga. Desde este punto de vista, estimamos que la cantidad de trabajo que puede efectuar un trabajador forestal depende del límite fisiológico señalado, que hoy en día está claramente definido, de las condiciones del rodal, del terreno y del clima.

Uno de los aspectos centrales del proyecto FONDEF ha sido precisamente establecer rendimientos de referencia para distintas tareas realizadas en el bosque, entre ellas volteo, volteo y desrame, desrame y trozado, volteo y trozado, todas ellas realizadas con motosierra, tanto en raleo comercial como en cosecha. También se ha evaluado desrame con hacha, estrobado, destrobado y arrumado manual, que técnicas de uso común en nuestro medio. Por último, en la búsqueda de rendimientos de referencia se han hecho estudios en plantaciones, podas a distintas alturas y raleos. Los antecedentes obtenidos del seguimiento de un número representativo de jornadas de trabajo, han permitido desarrollar funciones que están a disposición de los profesionales forestales y que orientan en cuanto al rendimiento que se puede esperar en las tareas antes mencionadas, bajo distintas condiciones de trabajo, Apud et al (1999).

3. Organización del trabajo
Existen una serie de aspectos simples que permiten organizar el trabajo para obtener buenos rendimientos respetando la integridad física y la seguridad de los trabajadores. Entre estos se puede mencionar la elección del número correcto de trabajadores por tarea según la tecnología empleada, las pausas programadas, la rotación de funciones y las secuencias de operaciones. Una síntesis de resultados es lo que se resume a continuación:

Número de trabajadores por función.
A lo largo de las investigaciones realizadas en el contexto de este proyecto, hemos podido verificar la importancia de equilibrar correctamente las cuadrillas. Por ejemplo, en uno de los estudios, los motosierristas incrementaron su rendimiento en un 36% (de 11.1 m3/hora a 15.1 m3/hora), al aumentar la dotación de 3 a 4 desramadores, lo que permitió un aumento proporcional del tiempo de uso y rendimiento de la máquina empleada para maderear.

Dosificación de pausas...
Las pausas tienen una importancia fundamental para reducir la carga física de trabajo y aumentar el rendimiento. Por lo general cuando en una faena no se otorgan pausas y los trabajadores realizan sus actividades en forma continuada se producen tendencias similares a las observadas en un grupo de podadores. En un seguimiento hora a hora del rendimiento expresado en árboles podados por hora y los valores medios de carga cardiovascular, derivados de la frecuencia cardíaca medida minuto a minuto durante toda jornada de la mañana (%CC), se observó la tendencia general, que el trabajo en la primera hora se inicia con alto rendimiento y también con una carga cardiovascular relativamente alta. Sin embargo según avanza la jornada hay una tendencia a la disminución del rendimiento con una baja moderada de la carga cardiovascular. A partir de la tercera hora sigue bajando el rendimiento pero la carga física se mantiene, mientras que en la última hora, el rendimiento continúa bajando, pero la carga sobre el sistema cardiovascular aumenta significativamente. Por lo general un aumento de la frecuencia cardíaca, con reducción del rendimiento es consecuencia de la fatiga acumulada por la falta de descansos. Es un error muy común no programar las pausas, siendo lo más recomendable que los trabajadores que efectúan tareas repetitivas efectúen al menos una pausa a media mañana de alrededor de 15 minutos o, más conveniente aún, pausas de 5 minutos después de cada hora de trabajo. Desde un punto de vista ergonómico, las pausas breves y frecuentes son las más efectivas para reducir la fatiga general o de los segmentos corporales comprometidos como por ejemplo los brazos en el caso de los podadores. Por supuesto, que la decisión de una u otro forma de pausas depende de las circunstancias en que se efectúa el trabajo.

A manera de ejemplo del efecto, en un estudio realizado en época de verano en desramadores que trabajaban con hacha se programaron pausas de 15 minutos a media mañana y media tarde. Se encontró un aumento de 16% en el rendimiento con descansos programados. Cuando se trabajó con pausas el rendimiento aumentó de 2.6 a 3.2 metros cúbicos por hora, mientras que la carga cardiovascular disminuyó de 35 a 33%. En otras palabras, la buena recuperación que sigue a las pausas, permite a los trabajadores lograr mejores rendimientos con menor carga físicas.

Rotación de funciones.
Otro aspecto que se ha demostrado claramente conveniente, cuando las condiciones de trabajo así lo permiten, es la rotación de funciones. El cambio de actividades entre trabajadores que ejecutan trabajos pesados y livianos puede llevar a duplicar el rendimiento, sin que la carga fisiológico de trabajo aumente en forma peligrosa para ninguno de los integrantes del grupo. A manera de ejemplo se incluye un estudio efectuado en motosierras volteadores y trozadores. Se tomaron dos criterios para definir los tiempos en que los sujetos cambiaban de actividad. El primero de ellos se refirió a la simplicidad de operación, de manera tal que los trabajadores rotaban después de efectuar la colación de mediodía. El segundo criterio fue fisiológico, en el sentido que está demostrado que la recuperación después de un trabajo pesado es más rápida mientras más frecuente sea el cambio a una actividad más liviana o se realice una pausa. Por ello se hicieron ensayos para que los trabajadores ejecutaran dos períodos en la actividad más liviana. Las tareas se organizaron en tal forma que los trabajadores iniciaban sus funciones en una actividad a las 8 de la mañana. A las 10, después de 10 minutos de pausa para el cambio de actividad, iniciaban la otra tarea asignada. El almuerzo se efectuaba a las 12 horas. Al inicio de la jornada de la tarde, ellos reiniciaban el trabajo en la primera actividad y, luego a las 15:15 horas, hacían una pausa de 10 minutos mientras cambiaban nuevamente de tarea.

Se puede observar que en los dos tipos de rotación estudiados la carga cardiovascular media de la jornada es inferior a la observada cuando el volteo se realizó sin rotación. Los valores de carga cardiovascular permiten calificar la combinación de volteo y trozado como una actividad física moderada, ya que no supera el 40% de carga cardiovascular que es el límite por sobre el cual un trabajo se considera pesado. En la figura también se puede ver que en el período que voltearon, los motosierristas derribaron 13 árboles por hora cuando realizaron una rotación y 22 árboles por hora cuando se hizo tres rotaciones. A simple vista, el rendimiento con la segunda alternativa aparece como significativamente más alto, pero es necesario consignar que el DAP de los árboles volteados fue menor cuando se analizó esta última alternativa. Por lo tanto, el valor más representativo es el rendimiento expresado en metros cúbicos. En el estudio, se observa que cuando se trabajó con tres rotaciones, a pesar de que el DAP de los árboles era menor, el rendimiento fue más alto que en las otras alternativas.

Secuencias de trabajo.
Cuando la respuesta al esfuerzo se evalúa en las cuadrillas en forma simultánea en los trabajadores, se puede verificar que, en muchos casos, existen tiempos de espera que se podrían disminuir sin que eso signifique una sobre carga excesiva. Por ejemplo, se ha podido determinar que la forma en que los motosierristas planifican su rutina de trabajo tiene una alta incidencia en el rendimiento de los trabajadores que lo acompañan. Una alternativa para la organización del volteo, que hemos denominado método continuo, el motosierrista que trabaja con 4 hacheros establece dos zonas de volteo. En tal caso mientras los hacheros desraman en una zona, en otra zona ubicada a una distancia segura, el motosierrrista continúa volteando con sólo las interrupciones naturales para la recuperación o actividades secundarias. Otra alternativa común, que también fue evaluada, es la que hemos denominado método discontinuo. Todo el trabajo lo realizan en una sola zona y avanzan juntos, de manera tal que mientras los motosierristas voltean, los hacheros se detienen y viceversa. Los estudios realizados permitieron constatar que si el volteo se organiza en dos áreas, de manera que los desramadores puedan hacer su trabajo sin detenerse a esperar el volteo, el rendimiento aumenta en un 35%, por la reducción de los tiempos de espera de los hacheros, de 42% a 19%. Esto además se logra dentro de márgenes fisiológicamente aceptables.

4. Mecanización y Organización de Faena
Hay tareas manuales que deberían ser erradicadas del bosque, ya que no sólo son un freno al rendimiento de los equipos de trabajo, sino que constituyen un riesgo para la integridad física de los trabajadores. Una de estas tareas es el arrumado manual. El daño que provoca al sistema músculo-esquelético puede llegar a ser irreversible. Por lo tanto, esta tarea debería ser realizada con maquinarias. En general, uno de los temores al incorporar maquinaria es que se genere desempleo, pero en el caso del trabajo forestal no siempre es así. Por el contrario, en uno de los estudios realizados, en que se reemplazó el trabajo que hacían tres arrumadores por un trineumático, se demostró que al mecanizar esta tarea aumentaba el empleo, por la incorporación de un número suficiente de trabajadores para una utilización eficiente de la máquina; de un total de 7 personas se aumentó a 12 trabajadores. En la nueva organización se estableció un sistema de pausas a media mañana y media tarde, en que a los trabajadores se les aportaba un jugo y una fruta que eran muy bien recibidos ya que el estudio se efectuó en verano. La producción, verificada con las empresas mandante y con el empresario de servicios, reveló que la cuadrilla modificada había aumentado su rendimiento de 700 metros cúbicos mensuales a 1.500 metro cúbicos mensuales. Si bien el empresario de servicio tuvo mayores gastos, incluyendo el arriendo del trineumático, sus utilidades netas fueron 68% superiores. Los ingresos de los trabajadores aumentaron en el siguiente orden: operadores de máquina 47%, estroberos 26%, motosierristas 19% y desramadores solo un 1.5%. Dos hechos claros se desprenden de este estudio. El primero es que se puede innovar exitosamente sin necesidad de grandes inversiones. Incluso, si el empresario de servicios decidiera adquirir la máquina, al tener continuidad en el trabajo, recuperaría con creces la inversión. El segundo es que para que estos cambios perduren en el tiempo, debe analizarse el problema de los salarios. Todos los participantes en los cambios quedaron satisfechos, a excepción de los desramadores que prácticamente mantuvieron sus ingresos; los cambios de rendimiento se obtuvieron aumentando la dotación. Lo cierto, es que para mantener esfuerzos de esas características, en forma permanente, se requieren estímulos. El tema es complejo y no hay un a respuesta única, pero los salarios sin duda que juegan un papel importante. Trabajar en los límites más altos de rendimiento que un ser humano puede alcanzar no es fácil. En este sentido, como se desprende de lo discutido en este texto, los estudios ergonómicos pueden aportar información para buscar formas seguras y equilibradas de trabajo, tendientes a lograr beneficios para los trabajadores y para las empresas.