Mesa redonda "Las profesionales de agronomía tienen la palabra"

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Las profesionales de agronomía toman la palabra.

 

La Comisión de Equidad y Género de FAgro organizó en el mes de abril una Mesa redonda con motivo del Mes de las Mujeres, denominada  “Las profesionales de la agronomía toman la palabra”, donde cuatro agrónomas de distintas áreas de trabajo contaron sus experiencias de vida vinculadas a la profesión. Silvia Bertón, Natalia Zárate, Laura Caorsi y Luján Banchero nos relataron sus inicios diferentes, desde Montevideo, el exterior , o relacionadas al campo desde niñas.

 

El hecho de ser profesionales agrónomas de diversas generaciones brindó múltiples miradas que nos permitieron conocer experiencias donde la inserción laboral fue diferencial en unas y en otras.

 

Para algunas fue más complejo, otras, sienten con los años, que les fue bastante sencillo; sin embargo todas han vivido diferentes obstáculos a la hora de lograr un lugar profesional en el mercado.

 

Algunas de las dificultades que encontraron para ingresar al sistema fueron: que les llevó un tiempo mayor encontrar trabajo que a los varones que la rodeaban, que los productores eligieran a los varones antes que a las mujeres por desconfianza; que los padres no apoyaran la decisión.

 

El paso de los años les permite ver diferencias con 2 o 3 décadas atrás, hay ocasiones donde las mujeres son elegidas por los productores, por considerarlas “más ordenadas”. Otro relato cuenta cómo una joven ingeniera agrónoma se vió ‘supervisada’ por un ingeniero agrónomo más experimentado en la casa de un productor sin ser previamente acordado.

 

El ingreso sigue siendo menor para algunas de ellas, quienes han sufrido al ver cómo al otro agrónomo le pagaban más que a ellas; lo que en ocasiones se repite, puesto que muchas mujeres tienen dificultades para solicitar el jornal que les corresponde.

 

Todas apostaron a capacitarse, dedicarse a su profesión y a crear redes entre mujeres para apoyarse en el desempeño laboral. Es así que las discriminaciones vinculadas a la desigualdad de salarios y cargos aparecen generando una brecha en los ingresos entre varones y mujeres, así como la posibilidad de acceso a puestos de decisión; siendo una de las más reiteradas en el panel junto con las dificultades para conciliar los aspectos de la vida cotidiana familiar y laboral-profesional.

 

Las cuatro agrónomas comentaron la importancia de saber organizarse y articular la vida familiar con la profesional. Reuniones nocturnas, salidas a otros departamentos, estudiar y criar hijos es una tensión que fue considerada por ellas. Pero también, comenzar a visualizar que tener o no tener hijos, no debe ser visto como un inconveniente, no tiene por qué entorpecer la vida cotidiana profesional. Es una responsabilidad que cae sobre nosotras, pero debemos apostar a cambiar y no verlo más como un peso, para que las mujeres no sigan posponiendo la gestación por causas vinculadas con lo laboral.

 

Las dificultades no han sido sólo a nivel de la inserción laboral, las agrónomas relataron situaciones donde debieron identificar y entender el proceso de violencia que sufrían mujeres rurales, algunas violencia psicológica, otras patrimonial, para luego poder aprender a acompañar en la búsqueda de soluciones. Es así que fueron detectando que muchas veces, la agrónoma, es la persona más cercana a las mujeres rurales que están aisladas y pueden estar sufriendo discriminaciones. Surge en el relato que en una ocasión una mujer rural le pidió a la agrónoma que distribuía el beneficio obtenido por un grupo de mujeres rurales en una venta: “Por favor nunca más me des la plata adelante de él y si sabe que tengo plata no puedo hacerme los dientes, porque me hace pagar todo con ese dinero”.

 

Entre los principales desafíos propuestos se planteó el hecho de capacitarse y formase en todos los temas, también en los sociales vinculados a las relaciones humanas y género. Transformar la maternidad y paternidad en una etapa de la vida en la cual hay que conciliar con lo profesional y no verla más como una piedra en el zapato, sino como un aprendizaje que nos permita avanzar.

En la mesa surge la idea que hay que dejar de pensar que tener hijos es un inconveniente, hay que tratar que las mujeres no caigamos en un machismo solapado.

 

"Surgen preguntas que debemos hacernos, como por ejemplo, si tener hijos es una responsabilidad que recae sobre nosotras, o si como sociedad se tienen que generar cambios para permitirnos no verlos como un peso".

Muchas mujeres están posponiendo la gestación por lo profesional y eso lo debemos revertir.

Descubrir cuando somos discriminadas como mujeres nos permite encontrar las estrategias para derribar esas barreras que nos dificultan crecer como profesionales.

 

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Última actualización: Jueves, 30 Mayo 2019